Torcal, Cueva del Toro
El hogar del Clan de las Cuevas, custodios del culto a la Gran Madre en las Montañas Grises.
📖 La Novela
Fran Escudero nos introduce en la atmósfera mística de este laberinto de piedra caliza, donde la cotidianidad y la supervivencia se entrelazan fuertemente con los augurios divinos.
🔍 La Historia Real
Desde el punto de vista arqueológico, la Cueva del Toro, situada en el imponente paraje natural de El Torcal de Antequera, es uno de los yacimientos más importantes para comprender el Neolítico pleno en Andalucía.
Las excavaciones científicas han documentado que este asentamiento estuvo habitado intensamente hace unos 6.000 años por comunidades que dominaban perfectamente la ganadería y la agricultura pastoril. Su ocupación fue interrumpida a consecuencia de un cataclismo acontecido en la misma época en la que se elevó el Dolmen de Menga. El abandono repentino de la Cueva de El Toro entre el 4100 y el 3700 a.C., se debió a un colapso estructural masivo provocado por el desprendimiento de las bóvedas y la caída de grandes losas de piedra sobre el espacio habitable. Las investigaciones arqueológicas asocian de forma directa la fecha del derrumbe con el cese de la ocupación. Se cree que este derrumbe fue producido por un movimiento tectónico o un colapso del sistema kárstico que forma las impresionantes estructuras de piedra del Torcal de Antequera. Este cataclismo provocó el bloqueo permanente del acceso principal, una alteración topográfica radical, formándoselo una sima de 17 meros de profundidad y ocasionando la pérdida de una gran parte del espacio habitable.
Entre los hallazgos materiales más fascinantes destacan los recipientes cerámicos decorados y la famosa Venus del Torcal. Este espacio de culto previo a la edificación de las grandes losas de los dólmenes evidencia la sacralidad preexistente del entorno de Antequera.