Peña de los Enamorados
La Gran Madre. Formación rocosa con perfil humano, silente y solemne, venerada desde tiempos que la memoria apenas alcanzaba a recordar. Lugar junto al que habita el Clan de la Peña Sagrada
📖 La Novela
Fran Escudero nos introduce en la atmósfera mística de este santuario de piedra caliza, donde la cotidianidad y la supervivencia se entrelazan fuertemente con los antiguos augurios y las profecías de la Diosa neolítica que marcarán el destino de los cinco clanes
🔍 La Historia Real
La altiva barbilla de la Peña de lo Enamorados se conoce localmente como el «Tajo Colorado». Al pie del mismo, se encuentra un abrigo rocoso conocido como el abrigo de «Matacabras». Es una de las piezas clave que justificó la inclusión del Sitio de los Dólmenes de Antequera en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En este lugar se encuentran manifestaciones pictóricas en color rojo con motivos antropomorfos (figuras humanas) y zoomorfos (animales).
Los análisis de radiocarbono y las dataciones avanzadas de las capas de roca situaron los pigmentos del abrigo en torno al año 3900 a. C. Los arqueólogos identificaron en el propio abrigo un enterramiento de cronología postpaleolítica orientado de forma exacta hacia el noroeste. Esto dota al lugar de una profunda dimensión funeraria y de culto a los ancestros, reforzando la idea de que la Peña de los Enamorados custodiaba el descanso y el porvenir de las almas de quienes la veneraban. Estos motivos pictóricos ya estaban allí antes de que se erigiese el impresionante Dolmen de Menga
La orientación del citado dolmen hacia la Peña de los Enamorados representa una anomalía arqueoastronómica y paisajística única en la Europa continental. Mientras que el 99% de los monumentos megalíticos del Mediterráneo y Europa occidental se alineaban con criterios celestes (orto solar en solsticios o equinoccios), los constructores de Menga subordinaron el eje de la estructura a un hito topográfico de carácter sagrado.