Peña de los Enamorados

Peña de los Enamorados

La Gran Madre. Formación rocosa con perfil humano, silente y solemne, venerada desde tiempos que la memoria apenas alcanzaba a recordar. Lugar junto al que habita el Clan de la Peña Sagrada

📖 La Novela

Fran Escudero nos introduce en la atmósfera mística de este santuario de piedra caliza, donde la cotidianidad y la supervivencia se entrelazan fuertemente con los antiguos augurios y las profecías de la Diosa neolítica que marcarán el destino de los cinco clanes

«La Peña de los Enamorados, efigie de piedra adorada como la Gran Madre, vigila la llanura que forma la vega antequerana, recortando contra el cielo su rostro, en un eterno equilibrio sobre la planicie. Allí Invar junto a su hermano mayor Aidar se dedican al pastoreo, custodiando uno de los rebaños de cabras del Clan de la Peña Sagrada. Cada mañana, cuando el sol apenas comenzaba a cubrir de luz las cumbres, partían en busca de los pastos más tiernos. Recorrían bosques y praderas con paso firme, atentos al capricho del clima. Conocían cada sendero, cada claro y cada manantial oculto bajo el manto de la vegetación. La peña era su guía. Bajo este bastión, resguardado en la roca viva, se abren abrigos y formaciones rocosas que son centro de cultos y rituales ancestrales. Desde su entrada se dominan con autoridad absoluta los riscos y el curso del río que serpentea abajo, alzándose tras una explanada de encinas y alcornoques. Esos farallones calizos de tamaño colosal, custodian las pinturas neolíticas que sacralizan las paredes de roca. Aquella mole pétrea es la guardiana inmóvil en el tiempo de la tribu de los Cinco Clanes pero ¿los acontecimientos serán capaces de truncar la adoración que siente Invar por la deidad?.»

🔍 La Historia Real

La altiva barbilla de la Peña de lo Enamorados se conoce localmente como el «Tajo Colorado». Al pie del mismo, se encuentra un abrigo rocoso conocido como el abrigo de «Matacabras». Es una de las piezas clave que justificó la inclusión del Sitio de los Dólmenes de Antequera en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En este lugar se encuentran manifestaciones pictóricas en color rojo con motivos antropomorfos (figuras humanas) y zoomorfos (animales).

Los análisis de radiocarbono y las dataciones avanzadas de las capas de roca situaron los pigmentos del abrigo en torno al año 3900 a. C. Los arqueólogos identificaron en el propio abrigo un enterramiento de cronología postpaleolítica orientado de forma exacta hacia el noroeste. Esto dota al lugar de una profunda dimensión funeraria y de culto a los ancestros, reforzando la idea de que la Peña de los Enamorados custodiaba el descanso y el porvenir de las almas de quienes la veneraban. Estos motivos pictóricos ya estaban allí antes de que se erigiese el impresionante Dolmen de Menga

La orientación del citado dolmen hacia la Peña de los Enamorados representa una anomalía arqueoastronómica y paisajística única en la Europa continental. Mientras que el 99% de los monumentos megalíticos del Mediterráneo y Europa occidental se alineaban con criterios celestes (orto solar en solsticios o equinoccios), los constructores de Menga subordinaron el eje de la estructura a un hito topográfico de carácter sagrado.

El Sombrerillo en el Torcal
La Gran Madre. Guía sagrada de los cinco clanes.
Tajo Colorado al pie del que se sitúan los abrigos rocosos.
Callejón de acceso a la cueva del toro
Pinturas ocres abrigo de Matacabras.
Rio Guadalhorce a su paso por la Peña de los Enamorados
Rio Guadalhorce a su paso por la Peña de los Enamorados.
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