Santuario del Pozo Sagrado
El Pozo Sagrado se encuentra en el interior del principal centro de culto del Neolítico antequerano: el Dolmen de Menga. Es el único dolmen con un pozo interior que, según arqueólogos, pudo construirse antes que el monumento. No se ha podido datar, pero la roca excavada no presenta marcas de herramientas metálicas, lo que apunta a un trabajo con percutores de piedra.
📖 La Novela
Fran Escudero nos desvela los secretos de este santuario prehistórico Rodeado de estelas y menhires orientados a la Peña de los Enamorados, el Pozo Sagrado es el eje del culto neolítico en la región. Este abismo vertical pudo ser excavado mucho antes de que el paisaje cambiara para siempre. Sin rastro alguno de herramientas metálicas, sus formas evidencian una manufactura primitiva realizada exclusivamente con percutores de piedra.
🔍 La Historia Real
Para construir el pozo que actualmente se encuentra en el interior del dolmen de Menga, los constructores prehistóricos tuvieron que perforar 19,5 metros de roca calcarenita para alcanzar la lámina de agua. Sin embargo, la topografía del terreno desciende rápidamente hacia el norte (hacia la llanura de la Vega). A muy poca distancia en esa dirección, el relieve natural corta horizontalmente el nivel freático, lo que provoca que el agua subterránea se sitúe a apenas 3 metros de la superficie o incluso llegue a brotar de manera natural. ¿Qué motivó que se construyera el pozo en la ubicación que tiene?
Existen evidencias científicas de que los tres pilares de Menga y algunas de sus cobijas superiores son elementos reutilizados. Esto confirma la hipótesis arqueológica de que el dolmen no nació de la nada, sino que se construyó sobre un espacio de culto anterior y preexistente en ese mismo lugar.
Existe una corriente arqueológica (defendida por geofísicos y prehistoriadores que plantea la hipótesis de que el pozo pudo haber sido excavado antes de la edificación del propio dolmen. Los investigadores sugieren que en épocas de sequía o crisis hídrica en la Edad del Bronce/Neolítico, el acceso al agua subterránea pura de la vega era vital. Esta idea avala que el pozo sagrado era el «centro original» y que el dolmen se construyó alrededor y encima de él para monumentalizarlo y protegerlo.